POR UN PROGRESO CONTINUO DE LA PROFESIÓN

Un ingeniero industrial vuelca su talento en la creación de valor para los ciudadanos, como puede ser el caso de las aperturas y desarrollo de los más diversos negocios,
entre los que se encuentran los establecidos en el ámbito turístico, industrias de transformación, locales de pública concurrencia, comercios, talleres y un sinfín de posibilidades.

Así define la profesión Alfredo Arias, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales Superiores de Baleares (COEIB). En la actualidad, explica, la creciente aparición de normas y leyes en el ámbito regulatorio obliga a adecuarse y ajustarse a un patrón que, «aunque es positivo porque mejora la calidad de los proyectos, no tiene muchas holguras».

Sin embargo, prosigue, «desde la Administración no se han conseguido adaptar a las exigencias del mercado actual». «A día de hoy, no pueden asumir la cantidad de licencias que se solicitan. Se requiere mayor personal técnico que revise la documentación y que le dé el trámite correspondiente», argumenta Arias.

En relación a la profesión, el decano informa de que dentro de la ingeniería cada cometido tiene su proyecto y que el ingeniero industrial contempla todas las disciplinas en el ámbito de las especialidades, desde mecánicas y eléctricas hasta químicas y organizativas. En este punto, advierte, «es importante no confundir la ingeniería industrial con las ingenierías técnicas industriales, que solo disponen de competencias en su especialidad y en otras pocas con ciertos límites, mientras que el ingeniero industrial tiene todas las competencias para abarcar los ámbitos necesarios para el desarrollo en industria y edificaciones».

Por lo que respecta a los objetivos del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales Superiores de Baleares, Arias informa de que su principal meta es facilitar el progreso continuo de la profesión
en relación con las necesidades de la ingeniería industrial, en particular, y de las empresas y la sociedad, en general. Entre sus funciones, detalla, figuran el asesoramiento a todo tipo de personas públicas o privadas y a sus colegiados, impedir el intrusismo profesional y la competencia desleal y velar por los derechos y deberes de la profesión, además de cooperar con la Administración de Justicia y demás organismos oficiales o particulares en la designación de ingenieros industriales para el ejercicio de la actividad profesional.

Alfredo Arias, Decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Baleares

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